Una teología que no sirve para nada

Nunca olvidaré un chiste que nos contó Justo L. González después de una clase en Quito, allá por el 2006.
Se cuenta que dos hombres se subieron a un globo aerostático y lo echaron a andar sin siquiera saber cómo conducirlo. Lograron elevarlo, pero cuando había alcanzado una altura considerable y el globo se dirigía a cualquier parte, con susto descubrieron que no sabían operarlo. En pleno vuelo intentaron de todo para bajarlo, pero fue inútil. Fatigados, asustados y completam...ente extraviados, apelaron a la física y se dijeron “Bueno, todo lo que sube tiene que bajar, así que vamos a calmarnos y esperar que el globo baje; porque algún día lo tiene que hacer”.

Después de muchas horas de vuelo y cientos de kilómetros recorridos, el globo comenzó a bajar paulatinamente. Cuando el globo, aún sin detenerse, pero ya con una altura que les permitía estar sobre los techos de las casas, decidieron comenzar la operación para abandonar el globo.
Sin embargo, como ignoraban el lugar en donde se encontraban, le gritaron a un transeúnte que camina por las polvorientas calles del lugar.

¡Oye! -Le gritaron al hombre-. El hombre miró hacia los lados buscando la fuente de los gritos ¡Acá! ¡Arriba! -Continuaron vociferando los extraviados- ¿En dónde estamos? - fue la pregunta ansiosa.El hombre los miró y encogiendo los hombros les respondió ¡Pues en un globo! Y acto seguido, continuó su camino.

Los dos hombres al bordo del globo se miraron perplejos y comenzaron a reír. El uno le dijo al otro:
Yo creo que este hombre es teólogo, porque lo que nos dijo es cierto, pero no nos sirve de nada.

Este chiste me dejó algunas lecciones que hoy les comparto:
Tengamos cuidado de hacer teología e iglesias para un mundo que ya no existe.
Hay personas que se empeñan en resucitar debates doctrinales que ya fueron superados hace muchos siglos atrás, y que incluso, costaron vidas.
Otros, se empeñan en mostrar un evangelio para un futuro glorioso celestial, irresponsablemente desconectado con el mundo y el tiempo presente.
Otros, con falso intelectualismo, se empeñan en “presumir” una terminología obsoleta que al mundo real nada le importa porque en nada le ayuda.
Por otro lado, un grupo defensor de la “sana doctrina”, crean verdaderos espacios dictatoriales donde nadie entra y nadie sale.
Es penoso que el mundo de hoy con una sonrisa burlona nos diga:
LO QUE NOS DICEN ES CIERTO, PERO NO NOS SIRVE PARA NADA

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Miércoles de retiro

Jueves de Intimidad