Una teología que no sirve para nada
Nunca olvidaré un chiste que nos contó Justo L. González después de una clase en Quito, allá por el 2006. Se cuenta que dos hombres se subieron a un globo aerostático y lo echaron a andar sin siquiera saber cómo conducirlo. Lograron elevarlo, pero cuando había alcanzado una altura considerable y el globo se dirigía a cualquier parte, con susto descubrieron que no sabían operarlo. En pleno vuelo intentaron de todo para bajarlo, pero fue inútil. Fatigados, asustados y completam ... ente extraviados, apelaron a la física y se dijeron “Bueno, todo lo que sube tiene que bajar, así que vamos a calmarnos y esperar que el globo baje; porque algún día lo tiene que hacer”. Después de muchas horas de vuelo y cientos de kilómetros recorridos, el globo comenzó a bajar paulatinamente. Cuando el globo, aún sin detenerse, pero ya con una altura que les permitía estar sobre los techos de las casas, decidieron comenzar la operación para abandonar el globo. Sin embargo, como ignoraban el lugar e...